Alejandra Melideo

Una imagen vale más que mil palabras, esto lo hemos oído una y otra vez. En Indómito N° 10 conoceremos a una mujer carismática, Alejandra Melideo, fotógrafa profesional y montañista. A través de sus fotos ha logrado transmitir una filosofía: disfrutar del medio outdoor, sobre todo de la montaña.

¿Quién es Alejandra Melideo?

En un sentido práctico, soy fotógrafa especializada en montañismo y carreras de expedición, viajera por naturaleza, madre y esposa.

Y en un sentido más íntimo, sé que soy soñadora, por encima de todo soñadora… y eso me da ventaja porque creo mis sueños y hoy me doy cuenta de que soy un buen reflejo de mis papás. De ellos aprendí a hacer de todo, que todo es digno. Con mucha alegría en algún momento, no me importó vender pan casero en la calle si eso me daba el tiempo para ser fotógrafa. No tengo muchas estructuras, prefiero vivir de la forma más simple posible y lo más liviana que se pueda.

¿Qué pensás que transmitís a los demás con tus fotos?

No lo sé, algunas personas se toman el tiempo de hacerme saber que mis fotos les llegan al corazón, que les hacen sentir que están en el lugar o que los emocionan.

Pero sé que cuando saco fotos no tengo ninguna pretensión ni ambición. Al momento de la toma soy yo y lo que está pasando.

Después en mi casa cuando veo las fotos, ahí sí me pasan otras cosas, tengo pretensiones y trato de inspirar a la gente a que se anime, a que haga aquello que sueña, que no se conforme, que hay un mundo hermoso. Y trato de mostrar que en la sencillez hay abundancia y que no hace falta viajar, como te venden en la tele, para tener un viaje increíble. Busco conmover y llevar una mirada amorosa hacia las montañas, los animales o lo que sea; busco que la gente se enamore y, así, se anime a cuidar o proteger los espacios naturales; busco que salga a correr, que vaya a la montaña y que deje de esperar el momento justo. Es como cuando vas a ver una película, nadie va para luego recomendarla, pero si la película te encantó, la recomendás a los que más querés. Creo que es así un poco el juego…

¿Qué nos podés contar de tu experiencia en Nepal?

La primera vez fui con Pablo de luna de miel a subir montañas y terminamos trabajando en el Campo Base del Everest. Nepal es SORPRESA TOTAL.

Nepal y su gente para mí son como tener la posibilidad de volver el tiempo 500 años atrás y vivir en un mundo viejo, donde todo tiene sentido. Es ver mujeres sacar agua de los pozos, ver personas simplemente sentadas mirando la nada, ver el vestuario de un monje que debería estar en un museo, pero es su atuendo, el que le dejó su maestro y, así, de monje a monje. Es ver a un sherpa pedir permiso para pisar una montaña y hacer de eso un acto sagrado. Es el caos mismo de una ciudad, bocinas, tránsito y, al mismo tiempo, todo fluye en paz con el olor constante de un sahumerio y un mantra de fondo. Es un lugar extraordinario lleno de contrastes donde uno ama sentarse solo a mirar. Caminar por sus montañas es realmente una transformación, nadie hace un trekking por Nepal y vuelve siendo el mismo.

Viajaste mucho, ¿qué te transmitió la India desde lo espiritual?

No viajé lo suficiente. Cuando era chica quería ser azafata porque quería viajar y al final ese transporte lo encontré en la fotografía, en las carreras de expedición.

A India fui por primera vez contratada para cubrir como fotógrafa una carrera de expedición. Fue increíble para mí, un caos, aunque no fue tan amable como esperaba. Nepal me tenía acostumbrada a la sonrisa, India no fue tan así. Luego llegamos a LHE, en Cachemira y, de nuevo, esa parte budista trajo el silencio, las miradas profundas y esa sensación de que el tiempo se vuelve lento.

En cuanto a lo espiritual, tanto India como Nepal son profundas… Esa espiritualidad los lleva a vivir en otro plano, los que están entregados a este mundo no tienen nada que acumular en este plano, solo necesitan vivir, alimentarse, todo lo acumulan en otro plano, en oración, meditación… Pero el hinduismo, desde mi ignorancia, es diferente, muchos dioses, rituales, sacrificios y ceremonias. En India también viví la fiesta más increíble de mi vida, el Diwali, la fiesta de la luz, 3 días con fuegos artificiales, casi sin dormir. El hinduismo no escatima cuando es para su fe y el budista es igual, pero más hacia adentro, más silencioso.

Contanos un poco de tu proyecto Exotic.

El fin de todo siempre es viajar, en las carreras de aventura, en las expediciones de montaña y también con Exotic.

Exotic es un proyecto de viajes en grupos reducidos, con pocas personas, ya que la finalidad es ir a lugares poco visitados, dormir en las casas de las personas y movernos con ellas y como ellas, cocinando nuestro alimento, pescando y durmiendo en hamacas, como en Amazonas, o viajar a lugares muy visitados como Vietnam, donde nos moveremos como locales, escapando del turismo convencional y viviendo el lugar de una forma más íntima y real. Considero que el viaje comienza por fuera, pero solo se completa cuando también es por dentro al experimentar el lugar.

¿Cómo sería una buena foto en una cumbre? ¿Qué tips nos podés dar?

Que sea genuina, que sea para ustedes, que no se vuelvan solo con la selfie, muestren qué vieron cuando llegaron ahí, muestren la montaña o la cumbre sin ustedes. Muestren lo que fueron a ver.

¿Qué te sensibiliza? 

La belleza, eso me sensibiliza mucho, la espontaneidad, lo salvaje. Me sensibiliza lo simple, encontrar algo o a alguien en estado puro. Pero considero que nadie puede ver lo que no es…., por eso creo que, cuando alguien sube una montaña, transita un tipo de desarme en el que va perdiendo escudos. Creo que si te llevan en helicóptero a una cima de montaña, difícilmente estarás en las condiciones emocionales para valorar o para dejarte atravesar por lo que estás viendo.

Lo mismo en una comunidad aborigen, difícilmente puedas interpretar emocionalmente algo de lo que ves si solo estás de paso y no te involucrás ni un poco con lo que está a tu alrededor. Me sensibiliza la gente que se entrega a una imagen.

Si pudieras comprar una sola cosa, la que fuera, ¿qué comprarías?

Tiempo, más tiempo.

¿Cuál es tu palabra favorita?

LIBERTAD